martes, 31 de agosto de 2010

Servilletas

Un-

Solo déjame a un lado, secretamente escondido y no me encuentres mas. Pueda que quiera trepar las paredes para entonces y luego de novecientas setenta y un veces de fracturarme la piel quiza piense en dejar la empresa. Seiscientos y contando. Seiscientos uno. dEsperTar..nUbLar..sanaR..cRuzaR..bEbeR..nO veR..mIraRte iGuaL.

Dos-

Cítricos, bipolares, agridulces, ciertas veces mas dulce que ácidos y ciertas veces lo contrario, fáciles de comer si dulces, difíciles si ácidos o con azúcar si es amargo; debajo de una cáscara de color, corazón de agua en burbujas; si le clavas las uñas te perfuma las manos.
Han de secarse sus ropas para ambientes de interior, para codear con algún mate o dejar arriba de la estufa. Al taladrárseles el callo se disfrazan de mamadera cítrica para mayores de cuatro años. Chupate esa mandarina crocante.

Tres-

Va a encender el cigarrillo cuando tenga ganas de escuchar la fricción del encendedor.

Cua-

Y a la hora de la siesta de este día
que le recuerda la hora de la siesta de algún día,
el hombre se olvidará del tiempo,
y en ese preciso momento,
se acordará del hombre.

A millones de años,
el fuego que convida noviembre,
avisa una tormenta en diciembre.
Ese mismo fuego,
que nació en la incertidumbre de un caos científico,
o en un tetrix divino,
relata el día de hoy, certezas de mañana.

"Soy un trozo de carne moldeado en un vientre suave"
La frase bailará con aires de sedante sin prescripto.
Al mismo tiempo,
tres hombres hablan con guitarras bajo un árbol,
y otros doce, mas jóvenes, con un encuentro a cinco.
Esta vez el fuego sin tiempo le despierta el destino,
le barniza la espalda, le muestra su sombra,
le avisa que es tarde.
Esta vez no es la única vez que algo lo aterriza.

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